Reseña: Somna, de Becky Cloonan y Tula Lotay
Voy a empezar diciendo que este título fue Premio Eisner a la Mejor Serie Nueva en 2024. Dos grandes autoras del momento se juntan y hacen esta genial novela gráfica llamada Somna. Dos mentes visionarias como son Becky Cloonan (Batman, Academia Gotham) y Tula Lotay (Barnstormers) mostrándonos una obra diferente que se inspira en joyas cinematográficas del folk-horror como Midsommar y La Bruja, para crear un cómic de terror que no esperaba que me gustara tanto. Es una jodida maravilla, la inspiración que me ha aportado Somna. Hacía tiempo que no me sentía así.
Somna nos lleva a aquella “dulce» época en la que en la América puritana del siglo XVII, la caza de brujas era casi un deporte nacional. Mala suerte haber nacido en dichos años para Ingrid, la esposa del alguacil (el inquisidor local, podría decirse), porque la falta de consideración de su marido hacia ella, sumada a sus ausencias, la hunde en ensoñaciones sulfurosas. De hecho, Morfeo tiene la desafortunada tendencia de venir acompañado… Una especie de demonio/entidad tentadora se le aparece, instándola a ceder a sus deseos y placeres personales. Añadid a eso un asesinato dentro de una pequeña comunidad de aldeanos y tendréis una olla o caldero perfecto listo para servir.
Con una caza de brujas como telón de fondo, nos encontramos con un relato fantástico con tintes eróticos que ofrece escenas sensuales, evitando ser subidas de tono o vulgares. En cuanto a la trama, se denuncia suavemente la condición de la mujer en la época, sin que sea objeto de un relato comprometido y feminista. También hay una trama en torno a otros aldeanos que incluye una relación extra-matrimonial y como no el asesinato. Esto aporta una profundidad bastante relativa a la historia, una que no deja muchas sorpresas para el final pero que al igual que la peli de La Bruja, donde todo lo que ocurre al cierre uno casi que se lo espera; aun así, te encanta todo lo que estás viendo como amante de las historias de terror.
La particularidad de Somna es que las dos autoras están involucradas tanto en el guion como en el dibujo. Cada una conserva su propio estilo gráfico, alternando con precisión entre los delirios oníricos y sulfurosos de Ingrid y su vida cotidiana. Es tan sorprendente como efectivo, y yo, que no soy especialmente fan de este tipo de procesos, admito que aquí funciona muy bien.
¿Un romance oscuro con un demonio donde los placeres de la carne se desarrollan libremente? Muchas y muchos sueñan aún con eso. Y a día de hoy. Una historia bien construida que se toma el tiempo para detenerse en las emociones de Ingrid, su relación con el demonio y en la investigación del asesinato cometido en el pueblo.
Muy recomendable para fans del mejor género de todos.
El que increpa el alma.